
Héctor M. Sánchez tardó cuatro años en hacer Styx, el churrito de verduras de Loovies
Laboratorios de México y Estados Unidos le dijeron que era imposible. Más de 320 versiones después, Loovies se prepara para vender Styx entre una comunidad de madres.
Cuando Héctor M. Sánchez llevó su idea a laboratorios de alimentos de México y Estados Unidos, la respuesta fue que tenía entre manos un "producto imposible". Quería una botana crujiente sin harina, sin aceite y sin calor intenso; en teoría se podía hacer, le dijeron, pero no sería agradable de comer, contó a la revista The Food Tech.
Después de cuatro años de desarrollo, la empresa que fundó, Loovies, tiene listo Styx: un churrito de 14 verduras y una fruta. La marca explica que no se fríe ni se hornea y que cada lata sale de unos 150 gramos de producto fresco.
Un antojo que no quería quitar
Sánchez, cofundador y director general, partió de una idea sobre el antojo: la botana es el momento del día que menos nutrición aporta, y los productos que sí aportan algo suelen perder en sabor o necesitan refrigeración. Por eso buscó cambiar lo que la gente come en ese rato sin pedirle que deje la botana.
"La pregunta dejó de ser cómo mejorar un 'snack' y se convirtió en cómo construir uno desde los vegetales sin renunciar a la experiencia que hace que la gente quiera comerlo", explicó a EFE en septiembre.
Más de 320 versiones y una máquina canadiense
Según la empresa, Loovies reunió científicos e ingenieros en México, Estados Unidos, Canadá, España y Suiza, que probaron más de 320 versiones de la fórmula. Sánchez describió esos cuatro años, en Merca2.0, como una cadena de equivocarse, aprender y volver a intentar.
Uno de los retos fue la textura: había que dar con la combinación de presión y tiempo que dejara el churrito crujiente. Para acortar el camino usaron algoritmos de inteligencia artificial que, según Sánchez, simularon en poco tiempo pruebas que en laboratorio habrían tomado siete u ocho años.
La pieza que faltaba vino de Canadá. EnWave seca alimentos con REV, que combina vacío y microondas controladas, e informó que trabajó varios meses con Loovies para afinar el secado de sus fórmulas. A finales de 2025, Loovies firmó con ella una licencia con regalías y compró su primera máquina, que tampoco resolvió todo: el equipo tuvo que ajustar presión, temperatura y tiempo.
Quedaba el sodio. Para bajarlo sin perder el gusto salado, contó Sánchez a The Food Tech, Loovies compró en Estados Unidos un proceso que reduce el grano de sal de unas 400 micras a 2, para que se disuelva más rápido.
La vara más alta y quién la midió
Para medirse, Loovies eligió la regulación más exigente. Sánchez explicó a The Food Tech que Europa es el bloque más conservador para autorizar ingredientes nuevos y que la idea fue "irnos justamente a lo más difícil". La marca destaca que Styx obtuvo la calificación más alta en 15 sistemas de perfil nutricional, entre ellos la A de Nutri-Score y el grupo 1 de NOVA, el de alimentos sin procesar o mínimamente procesados.
Su comunicado atribuye ese resultado a un estudio de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), publicado en PriMera Scientific Medicine and Public Health, y cita a Javier Morán, catedrático de esa universidad, como parte del equipo que hizo la auditoría. El mismo texto lo presenta como asesor científico de Loovies. En la nota de EFE, Morán habla solo como catedrático de innovación y regulación alimentaria, sin mención de ese vínculo. El sitio de Loovies anuncia, aparte, un estudio comparativo independiente que aún no se publica.
En septiembre, Styx ganó el Premio a la Innovación Alimenticia en la categoría de alimentos, en la expo de The Food Tech.
Una planta propia y las primeras clientas
El plan de producción cambió en el camino. En noviembre de 2025, EnWave anunció que un licenciatario que no nombró instalaría la máquina en la planta de un fabricante externo en México y lanzaría en el primer trimestre de 2026. En agosto reveló que ese socio era Loovies y que terminaba de construir su propia planta, en el Estado de México. Merca2.0 publicó que la infraestructura disponible no se ajustaba a lo que la empresa necesitaba, por lo que montó su maquila casi desde cero.
La otra decisión fue a quién venderle primero. Loovies formó el MomBoard, una comunidad de madres con acceso por invitación que, de acuerdo con la empresa, participó en la elección del nombre, la forma y el sabor. En Merca2.0, la marca lo explica así: el laboratorio dice si la fórmula funciona, pero las familias deciden si la vuelven a consumir.
The Food Tech reportó que la venta arrancaría a finales de 2026 solo por internet, primero entre esas madres, con una producción inicial limitada y todavía costosa. Lo siguiente, le dijo Sánchez a la revista, son otros productos en desarrollo, la llegada a anaqueles en un plazo de año y medio a dos años y la entrada a Estados Unidos en 2027. La invitación al MomBoard se pide en loovies.com con nombre y correo electrónico.
Foto: cortesía de Loovies.
Loovies
Marca mexicana de botanas hechas con verduras secadas al vacío. Su primer producto es Styx, un churrito de 14 verduras y una fruta.
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