Recepción de La Casa de Renato con una mesa de juguetes y ropa para perros, sillas de espera, un mostrador y una pantalla en la pared

Karla Martínez cuidaba perros en su casa para pagar rescates; hoy dirige una guardería sin jaulas

Karla Martínez Villalobos empezó a cobrar por hospedar perros para sostener su fundación. Después de la pandemia abrió con Ana María Meza una guardería en San Pedro Garza García.

Hace unos ocho años, Karla Martínez Villalobos dejó su trabajo de oficina para vivir de los eventos que organizaba para empresas, y se quedó con un problema: sin sueldo fijo, no sabía cómo iba a seguir pagando los rescates de perros que hacía por su cuenta. Ya cuidaba los perros de sus amigos los fines de semana a cambio de un costal de croquetas de 20 kilos. Entonces empezó a cobrar por ese servicio y a ofrecerlo a los amigos de sus amigos. Ahí nació La Casa de Renato, contó en junio en el podcast De Master a Master.

Aquel cuidado en casa empezó con un perro, luego fueron dos y tres. Hoy es una guardería sin jaulas, con estética, hospedaje y transporte para perros, que abrió en junio de 2024 en San Pedro Garza García y que Martínez dirige con su socia, Ana María Meza. El nombre es el de una mascota de Martínez, de acuerdo con la revista Players of Life, que las entrevistó en octubre.

Rescatar cuesta más de lo que se cobra

Martínez empezó hace unos 15 años, mandando 50 pesos o un costal de croquetas a los rescatistas que veía en Facebook. Después rescató a su primera perrita, tomó cursos y fundó Pet Hope Monterrey, una asociación sin fines de lucro que rescata y rehabilita animales.

En el podcast explicó lo que cuesta un rescate. El rescate más sencillo, con pruebas de virus, vacunas y esterilización, cuesta al menos 3,500 pesos, y Pet Hope pide una cuota de adopción de 1,000. Esa cuota recupera menos de un tercio del caso más barato; lo demás sale de donativos y de voluntarios que, dijo, a veces también ponen dinero. Por eso, al quedarse sin sueldo, buscó ingresos para la fundación en lo que ya sabía hacer.

La pandemia vació la agenda

El hospedaje en su casa creció hasta salírsele de control, en sus palabras. Luego llegó la pandemia y los eventos para empresas se acabaron, porque sus clientes no tenían a nadie en las oficinas. Pasó un año así mientras los perros seguían llegando, y Martínez decidió dedicarse a ellos: empezó a estudiar estilismo canino.

Con el regreso híbrido a las oficinas, los clientes le pedían dejar al perro en la mañana y recogerlo en la tarde, algo que su casa no permitía, porque ahí los perros se quedaban a dormir o no se quedaban. Martínez vio que hacía falta un lugar adonde llevar al perro de día, como se lleva a un niño a la escuela.

Una socia que buscaba local

No podía abrirlo sola. Ana María Meza, amiga suya desde hacía años y también rescatista, la ayudaba a buscar propiedades, y todas le parecían carísimas. Meza venía de los bienes raíces y las relaciones públicas, según Players of Life, y había cerrado una pizzería; le insistió tanto en ser su socia que un día se sentaron a hablarlo en serio. En junio, Martínez contaba dos años de sociedad con ella.

Antes de abrir hubo meses de preparación con una consultoría especializada, y Meza dijo a Players of Life que trabajar con animales de compañía es un compromiso enorme, porque son seres sintientes y no hay margen de error. Abrieron por partes: primero la estética, después la guardería, luego el Doggie Bus y al final un consultorio que, aclaró Martínez, solo atiende medicina preventiva, como vacunas y desparasitación.

Sin jaulas, también en el camino

En el local los perros andan sueltos, según la misma revista, y la regla llegó al transporte. Martínez explicó que en Monterrey la gente está acostumbrada a que la camioneta de la veterinaria lleve a los perros en jaulas; en su Doggie Bus van en un asiento con cinturón, con el chofer y un cuidador. La ruta cubre San Pedro, Santa Catarina y Valle Poniente, informó en 2025 la revista Chic.

Para los perros mayores armaron un área geriátrica que Players of Life describe como libre de estrés visual y sonoro, y los dueños siguen el servicio en los monitores de una sala de espera. "Todos los perros van a envejecer y merecen calidad de vida. No se trata solo de la estética, se trata de salud", dijo Martínez, cofundadora, a la misma publicación.

Martínez cuenta que les llegan perros de tres a cinco años que nunca habían convivido con otros, y que por eso intentan que los dueños los vean como otra especie, con necesidades propias. En las fiestas de primavera o de Pascua que organizan, explicó, el perro tiene un día normal de juego; la foto y los regalos son para los dueños.

Lo que sigue

Las socias siguen sumando servicios con lo que ven en convenciones como SuperZoo, en Las Vegas, de acuerdo con Players of Life. En Pet Hope, Martínez arma un programa que llama ciberactivista, un canal de difusión para que voluntarios compartan casos de perros extraviados o en adopción. Para el hospedaje, el spa y la guardería, ella remite a la cuenta de Instagram @lacasaderenato.

Foto: cortesía de La Casa de Renato.

Físico · Monterrey

La Casa de Renato

Guardería, estética, hospedaje y doggie bus para perros sin jaulas en San Pedro Garza García, abierta en 2024 por Karla Martínez Villalobos y Ana María Meza.

Dirección
16 de Septiembre 1001, Palo Blanco, San Pedro Garza García, N.L.
Horario
Lun a vie 8:00 a 19:00; sáb 9:00 a 15:00
Teléfono
81 1080 5964
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